A medida que cumplimos años, nuestro cuerpo cambia, pero eso no significa que debamos perder nuestra autonomía. El secreto para una vejez activa no está en dejar de moverse, sino en moverse con inteligencia. Trabajar la movilidad, el equilibrio y la fuerza muscular es la mejor inversión para seguir disfrutando de un paseo por el barrio o de jugar con los nietos sin miedo a las caídas, o simplemente mantener la mayor autonomía el mayor tiempo posible. ¿Por qué es vital el ejercicio en la tercera edad? Para mantener la independencia, necesitamos centrarnos en cuatro pilares: Rango articular: Mantener las articulaciones "engrasadas" para que gestos como peinarse, levantarse o ir al baño no sean un reto. Tono muscular: Los músculos son el sostén de nuestros huesos. Unos cuádriceps fuertes protegen las rodillas. Equilibrio: Entrenar el sistema propioceptivo es la mejor medicina contra las caídas accidentales. Autonomía: Todo lo anterior suma un resultado: poder seguir vivien...
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